¿Qué hacer si me encuentro un perro?

Si nos encontramos a un perro en la calle seguramente sea un animal que se ha perdido o que ha sido abandonado. Los grupos de perros callejeros no son tan frecuentes en las ciudades como hemos visto que sucede con los gatos. Cuando se dan son peligrosos porque son animales que sin la educación y la guía de un ser humano pueden recuperar sus instintos más salvajes y atacar tanto a otros animales como a las personas.

Si nos encontramos ante uno de estos perros semisalvajes no debemos de tratar de acercarnos a ellos. Lo correcto es ponerlo en conocimiento de una protectora o, si pensamos que el riesgo es alto, de las autoridades para que rápidamente envíen a los servicios sanitarios para responsabilizarse del can.

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¿Qué hacer si me encuentro a un perro perdido o abandonado?

1) Se cauteloso. No trates de acercarte al perro sin tomar precauciones. Observa si se muestra amistoso y no lo asustes realizando movimientos bruscos. Prueba a llamarlo para ver si acude y estudia su lenguaje corporal para comprobar que su actitud es amistosa.

2) Si el perro se muestra amistoso intenta jugar y acariciarlo, pero sin olvidar la cautela. Recuerda que el animal puede estar muy asustado o quizás haya sido maltratado y podría interpretar un movimiento excesivamente rudo como una amenaza. En algunos casos el perro puede dejarse coger o incluso subirse en nuestro auto.  Estas son nuestras opciones:

– Podemos acudir directamente a un refugio. Allí podrán responsabilizarse del perro rescatado o, si no tienen esa posibilidad, nos ayudarán a encontrar la mejor solución.

– Si decidimos que lo mejor es que lo llevemos a nuestro hogar uno o dos días mientras se busca a sus dueños es importante que esté aislado, por ejemplo un patio o garaje en el que no haya niños ni otras mascotas. Si el rescate se prolonga, debemos de acudir a un veterinario para que lo revise y se asegure de que el perro no tiene ninguna enfermedad que ponga en riesgo a la familia, ya sea humana o animal.

Recuerda que aunque el perro se muestre muy cariñoso no es buena idea quedarnos con él sin más. Quizás se haya perdido y sus dueños estén buscándolo. Si nos interesa adoptar al perro debemos de asegurarnos antes de haber hecho todo lo posible por encontrar a sus propietarios.

3) Si el perro se muestra amistoso pero no nos permite atraparlo debemos de ser pacientes. Ofrecerle agua o algo de comida ayudará a que confíe antes en nosotros y nos permita ponerle un collar o nos acompañe a casa.

4) Puede ser que el perro tenga una apariencia cuidada, incluso una chapa identificativa, pero aun así se muestre agresivo y peligroso. Si nos encontramos en esta situación debemos de llamar a una protectora o a las autoridades acutando como haríamos con un perro salvaje

Imagen cortesía de «Stray dogs-pups» de Andrey from Russia – Stray dogs. Disponible bajo la licencia CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons – http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Stray_dogs-pups.jpg#mediaviewer/File:Stray_dogs-pups.jpg

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Lo que necesitas saber antes de adoptar

Quiero compartir contigo algunas reflexiones que posiblemente deban de hacerse antes de adoptar:

– Los gatos arañan. Puedes pensar que es algo evidente, pero mucha gente adopta a un gato y no piensa en cómo se comportan. Cuando descubren que arañan y pueden dañar tapicerías o muebles entonces deciden abandonarlos o los mutilan cortándoles la primera falange de los dedos (si, has leído bien, cuando se habla de quitarles las uñas al gato, desungulación, lo que realmente se hace es una mutilación de la primera falange donde se encuentran el tendón retráctil y el nacimiento de la uña). Nadie debería de pretender fabricarse un gato a la medida, sino aceptar al animal con sus cosas buenas y malas y corregir estas últimas con paciencia y cariño. Por eso es importante antes de adoptar conocer las características del animal y los cuidados que necesitan.

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– Un perro de carácter fuerte necesita a una persona especialmente estricta en su educación, especialmente si es de gran tamaño. Los perros pequeños también necesitan educación,  por supuesto, pero debido a sus características físicas son más fáciles de manejar por cualquier persona. Un  perro grande que no se comporte debidamente puede ser peligroso tanto para sus dueños como para otras personas o animales. Un can de gran tamaño puede tener mucha fuerza y es fácil que se escape durante un paseo y puede resultar imposible de manejar en una pelea. Por eso debe de ser muy obediente y dócil y eso no depende tan solo de la naturaleza del animal, sino de que estemos dispuestos a invertir tiempo en su educación. Existen razas con un carácter muy fuerte que no son válidas para todo el mundo, debe de ser una persona con suficiente autoridad y que sepa ser estricta con el animal quién lo eduque. Esto no impide ser cariñosos con el perro.

– El gato también necesita de cuidados veterinarios. No es cierto que el gato sea un animal fuerte por naturaleza que no necesita vacunarse o ser atendido por un veterinario. Como cualquier animal que conviva con nosotros debe de tener sus controles médicos para garantizar que está sano. Los mininos son propensos a sufrir enfermedades de hígado, de riñones, de vejiga o incluso diabetes.

– Los mestizos son tan buenos compañeros como los animales de raza pura.  Aunque desgraciadamente en los refugios existen perros rescatados de todas las razas, los que más abundan son los mestizos. Sobre todo cuando se trata de perros son muchas las personas que opinan que es más difícil educar a un mestizo ya que se desconocen las bases de su carácter. Aunque la raza puede determinar ciertas características del animal, finalmente, cada ejemplar es único y son muchos los factores que influyen en su forma de ser. El verdadero carácter de un animal se conoce conviviendo con él y estableciendo una relación de amistad y esto es muy posible tanto con perros como con gatos que no son de una raza determinada.

Imagen cortesía de By Paverle7 (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

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Educar a un gato ¿es posible?

“Los gatos no son inteligentes, no pueden aprender cosas” “Un gato es independiente, es imposible educarle” “Los gatos hacen lo que les parece, no obedecen” Estas y otras muchas frases parecidas las escuchamos todos los días a nuestro alrededor.  Pero tanto la ciencia como la experiencia de muchos propietarios de gatos desmienten que esto sea así.

Los gatos son animales muy inteligentes, de han podido vivir durante siglos en pueblos y ciudades sin tener la protección del ser humano. Es relativamente reciente en la historia el hecho de tener un gato como animal de compañía, antes tan solo estaban en las casas porque cazaban ratones y mantenían el hogar y los graneros libres de roedores.  En algunos casos podía establecerse cierta relación de cariño, pero lo normal es que el animal viviera a su aire. La inteligencia del gato ha sido demostrada por la ciencia en diversas pruebas y estudios publicados en las revistas científicas más prestigiosas.

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Entonces, ¿por qué no obedecen?

El gato no está “programado” genéticamente para la obediencia. El perro mantiene parte de los instintos de los lobos y estos viven en mandas. Las mandas tienen un líder y el resto de los miembros deben de obedecerle para sobrevivir. Cuando un perro comienza a convivir con un hombre en una relación sana, se someterá a este y le obedecerá ya que es lo que le ordena su instinto.

El gato es un felino, un animal que vive en solitario y que no tiene líderes en su manada. La obediencia no forma parte de su “kit instintivo” y por tanto mantiene su independencia al convivir con el hombre.

¿Pero, se les puede educar?

Es posible educar a un gato si tienes mucha paciencia, auténticas ganas de hacerlo y no te rindes fácilmente. Esto no quiere decir que puedas llegar a conseguir todo lo que quieras ya que con un gato no funciona imponerse, hay que “negociar”.

El gato no responde a los castigos porque no los entiende. No forman parte de su mentalidad animal, pero los premios y las recompensas, por el contrario, funcionan muy bien con los mininos. Vamos a ver un ejemplo:

Si quieres que tu gato deje de rascar el sillón es más útil que en lugar de regañarle compres un buen rascador (o lo fabriques tú mismo), lo sitúes junto al sillón y cada vez que el gato trate de arañarlo con dulzura lo conduzcas al rascador y, sujetándole las patitas, lo invites a arañar. Cuando el gato acuda por si mismo al rascador, le ofreceremos un premio como recompensa. Poco a poco encontrará más agradable acudir al rascador que al sofá y acabará dejando en paz nuestro mueble con un poco de suerte, aunque si no hay suerte existen soluciones que veremos en futuros artículos.

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¿Conoces la figura del etólogo veterinario?

La etología es una ciencia que forma parte de los estudios de Biología, Psicología o Veterinaria y cuyo campo de trabajo es el comportamiento animal. Aunque los etólogos también trabajan con animales salvajes y realizan experimentos en laboratorios, aquí vamos a referirnos a los etólogos veterinarios, especializados en el estudio del comportamiento, la conducta o los instintos de las mascotas.

Algunas personas describen al etólogo como un psicólogo de mascotas, una forma sencilla de explicar un trabajo complejo. Evidentemente el etólogo no va a sentar a nuestro perro en un diván y va a tratar de solucionar sus conflictos y traumas, sino que va a estudiar su conducta y los condicionantes que influyen en la misma para entender los posibles trastornos de un animal.

No hay que confundir el trabajo de un etólogo con el de un educador de perros. El trabajo del etólogo es mucho más profundo ya que trata de conocer el origen del problema del animal concreto basándose en sus estudios sobre la especie y además de aportar soluciones que pueden ser simples normas de comportamiento o cambios en la manera en la que nos relacionamos con la mascota, también puede ofrecer soluciones farmacológicas si son necesarias.

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¿Cuándo acudir al etólogo?

Si nuestro perro o gato comienza a presentar problemas de conducta el primer paso es acudir al veterinario para descartar que haya un problema físico. Por ejemplo, muchos animales que eran pulcros y aseados comienzan a orinar o defecar en el suelo y no porque se porten mal, sino porque están enfermos y no pueden contenerse.

Si se descarta una enfermedad, el veterinario puede ayudarnos a valorar si el problema es leve y lo podemos resolver en su consulta o si debemos de acudir a un especialista en etología.

¿Cómo trabaja un etólogo?

Cada profesional tiene sus métodos de trabajo, no obstante estas son las pautas más habituales de trabajo de un etólogo:

–  En la primera consulta se realiza una entrevista al dueño de la mascota. Normalmente se trata de un cuestionario amplio en el que se preguntan todo tipo de cosas y se trata de obtener datos sobre la vida diaria del animal, pero también del carácter y actitud del dueño. El propietario de una mascota, siendo bienintencionado, puede estar actuando incorrectamente con ella y ser la causa de un trastorno en la conducta del perro o gato.

-En algunas ocasiones esta entrevista es suficiente para ofrecer un primer diagnóstico y comenzar a trabajar con el animal. El etólogo indicará al dueño de la mascota qué debe de hacer y se observarán los resultados en otras sesiones.

– Otras veces son necesarias más sesiones para encontrar la causa del problema. Es posible que el etólogo solicite vídeos del animal para ver cómo actúa dentro de su hogar y en algunos casos es posible que sea necesaria la visita para poder ver con sus propios ojos el comportamiento de la mascota.

¿Qué tipo de problemas pueden ayudar a solucionar?

Problemas de comportamiento,  obsesiones (comer lana, trastornos compulsivos…), ansiedad por separación,  vocalizaciones (ladridos o maullidos que no responden a una causa concreta y que pueden ser muy molestos), problemas de ansiedad causados por la llegada de un nuevo miembro animal o humano a la familia o incluso depresiones. Estos son tan solo algunos ejemplos de problemas que pueden necesitar de la ayuda de un especialista en etología veterinaria.

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¿Collar o arnés? Conoce los diferentes sistemas para pasear a tu perro

Collar y arnés tienen sus partidarios y sus detractores y ambos presentan argumentos muy convincentes para defender sus teorías. Hoy vamos a intentar conocer un poco más sobre estos dos sistemas para pasear a tu perro . Cada uno debe de extraer sus propias conclusiones y tomar la decisión que considere mejor para su amigo de cuatro patas.

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Argumentos a favor del collar

– El collar impide que el animal camine con la cabeza adelantada, obligándola a erguirla y tenerla situada a la altura del cuerpo. Con esto supuestamente se consigue que el perro pierda la costumbre de tirar. El arnés, por el contrario, invita al perro a adelantar la cabeza lo cual es para el can una invitación a tirar.

– Un perro con collar es más fácil de controlar. No es necesario tirar de la cadena ni ahogar al perro, una vez enseñado con un simple toque el animal entenderá que debe de levantar la cabeza y dejar de hacer presión.

– En caso de emergencia, como una pelea o que el perro corra hacia una vía por la que circulan autos es mucho más fácil frenar a un animal con collar.

– Es muy cómodo tanto para el perro como para la persona ya que puede llevarse puesto todo el día.

Argumentos a favor del arnés

– El arnés no daña al animal porque reparte la presión por todo el cuerpo. Con un collar, un perro nervioso o con tendencia a tirar estará recibiendo presión en su faringe durante gran parte del paseo. Esto puede causar enfermedades en esa zona, como tos crónica por daños en la garganta.

– Algunos perros, sobre todo los que tienen determinadas formas de cabeza, aprenden a tirar hasta quitarse el collar pudiendo escapar de sus dueños. Con el arnés es prácticamente imposible que el animal se libere.

– Los perros se comunican entre ellos mediante el lenguaje corporal. Si nuestro animal se cruza con otros perros y lo obligamos a mantener erguida la cabeza estará enviando un mensaje erróneo a los otros canes y puede causar conflicto.

– Un perro con carácter tirará tanto de un arnés como de un collar si interpreta que con ello alcanza su objetivo, que para el can puede ser el de ir hacia un lugar determinado, como el parque canino, al que íbamos a dirigirnos igualmente. La diferencia está en que al tirar de un collar puede dañar su cuello mientras que al tirar de un arnés no sufrirá.

 

Imagen cortesía de «Big and small dog» de Dan Bennett – Flickr: marmaduke. Disponible bajo la licencia CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons – http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Big_and_small_dog.jpg#mediaviewer/File:Big_and_small_dog.jpg

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Las devoluciones en las protectoras: motivos más frecuentes y cómo evitarlos (II)

¿Hemos pensado en otras mascotas que pueda haber en el hogar?

Es curioso lo que sucede con muchas personas que tienen un gato y desean contar con un perro en la familia. Generalmente, al llegar a la protectora, muestran mucho interés en que el perro escogido se lleve bien con los felinos, prefiriendo a uno que haya convivido con ellos previamente sin problemas. Sin embargo, en la mayoría de los casos se olvidan de algo esencial: ¿es su gato capaz de convivir con perros? Los gatos son animales muy particulares y si nunca han tenido la experiencia de vivir con un perro quizás les cueste mucho trabajo adaptarse y más aun si dejamos al perro en la casa sin más.

Este es un ejemplo de un motivo frecuente de devolución de mascotas que se puede evitar realizando unos pasos de presentación indicados para que perro y gato se conozcan y aprendan a tolerarse. Evidentemente, es fundamental que el perro respete al gato pero también debemos de conseguir lo contrario. En otro artículo hablaremos extensamente sobre presentaciones de mascotas y cómo deben de realizarse.

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¿Has tomado la decisión de adoptar junto a tu familia?

Si no vives solo no puedes tomar la decisión de adoptar por tu cuenta. Tu pareja y tus hijos deben de estar involucrados en el proceso (lo mismo tus padres si el hijo eres tú). Muchas personas se dejan llevar por una decisión impulsiva y personal y aparecen en casa con un perro o gato por sorpresa sin detenerse a pensar que quizás no todo el mundo esté de acuerdo con su idea.

Si el perro o gato tiene que convivir con más personas es básico que todos sean conscientes de eso y estén de acuerdo con su parte de responsabilidad en el cuidado de la mascota. No podemos obligar a nadie a que saque a pasear a un perro o a que limpie la bandeja higiénica de un gato que no desea tener,  pero al menos sí debe de estar conforme en tratar con respeto al animal y colaborar en que este cumpla con las normas del hogar. En otras palabras, no tienen por qué ser los mejores amigos, pero si deben de querer convivir de una forma agradable y para ello la decisión de adoptar debe de ser consensuada entre toda la familia.

¿Qué sucede cuando aparece una nueva persona?

A aquellas personas que no tienen relación con las protectoras les sorprende saber la cantidad de animales que acaban en ellas debido a que su adoptante ha conocido a una nueva pareja y esta rechaza al animal. Personalmente me preguntaría qué clase de amor siente alguien que pretende obligarme a abandonar a mi mascota. Esta actitud demuestra un grado de egoísmo muy alto y una falta de valores y deberías de preguntarte si quieres compartir tu vida con alguien así.

Es cierto que hay personas que no pueden convivir con un animal por un problema de salud, pero en estos casos lo adecuado sería ayudar a su pareja a buscar un nuevo hogar a su mascota en el que supiera que va a estar bien atendida y no dejarla a su suerte nuevamente.

Al adoptar a un animal deberíamos de ser plenamente conscientes de que se trata de un compromiso de por vida y que un animal es un ser vivo que nos va a dar todo su amor y confianza pidiendo muy poco a cambio. ¿Realmente vamos a traicionar esa confianza expulsándolo de nuestro  lado?

Publicado en Antes de adoptar


Las devoluciones en las protectoras: motivos más frecuentes y cómo evitarlos (I)

La historia de amor que comienza con una adopción  no  siempre tiene un final feliz y el animal acaba volviendo a la protectora por diferentes motivos. Algunos son muy difíciles de prever, por ejemplo una grave enfermedad que impida hacerse cargo del animal, pero en otros casos la devolución es perfectamente evitable si antes de adoptar a un animal tenemos en cuenta algunos puntos importantes:

¿Tenemos tiempo para dedicarle al animal?

Una de las causas de devolución más frecuente es que el animal no se acostumbra a nosotros y presenta problemas de comportamiento. Cuando adoptamos a un animal adulto desconocemos su pasado. Esto tiene como aspecto positivo que nos ofrece la posibilidad de partir de cero en muchos terrenos, pero hay otros en los que esto no es posible. El animal puede venir con defectos de socialización o con problemas de educación. Quizás no esté acostumbrado a vivir en un apartamento o le resulte complicado acostumbrarse a nuestra compañía.

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Incluso escogiendo bien a nuestra mascota, vamos a tener que dedicarle mucho tiempo, sobre todo al principio, para que se adapte a su nuevo hogar, aprenda las normas y para que aprenda a confiar en nosotros.  Con un cachorro no tenemos el miedo a que llegue con problemas de comportamiento adquirido, pero tendremos que enseñarle igualmente normas y rutinas. Debemos de estar seguros de que disponemos de todo ese tiempo extra inicial para que las cosas salgan bien.

¿Hemos pensado en las vacaciones o en las posibles ausencias del hogar?

Cuando la familia se va de vacaciones surge un problema con la mascota, sobre todo si esta es un perro. No siempre puede acompañarnos a los viajes y es muy importante tener previsto con anticipación cómo resolver este problema. Las residencias privadas para animales son muy escasas y caras por lo que es preferible que una persona se ocupe del cuidado del animal durante nuestra ausencia, mejor aún si esto es teniéndolo en su casa para evitar la soledad.  Debemos de asegurarnos de tener familiares o amigos que se vayan a ocupar de nuestro perro o, en su defecto, ser conscientes de que nuestro presupuesto de vacaciones debe de incluir el dinero que se le pagará a una persona que se ocupe de nuestro amigo de cuatro patas.

¿Contamos con una pequeña reserva de dinero para posibles gastos veterinarios?

Antes de adoptar a un animal debemos de elaborar un presupuesto con los gastos que este nos puede ocasionar: comida, vacunas, esterilización si procede etc. Pero además de los gastos fijos con los que podemos contar previamente, existen los gastos inesperados. Al igual que ocurre con las personas, un animal puede enfermar y necesitar atención veterinaria y de medicación. Es recomendable que cualquier persona que adopte a un animal pueda hacerse cargo de todos estos gastos sin problema y que tenga unos pequeños ahorros para posibles emergencias.

No se trata de que para tener a un animal haya que ser rico, ni que tengamos que darle los mejores alimentos del mercado o comprarle las mejores ropas. Simplemente debemos de ser capaces de asumir las responsabilidades que un animal conlleva para darle una vida digna.

Imagen cortesía de Marianne Perdomo https://www.flickr.com/photos/marianneperdomo/726737461/

Publicado en Antes de adoptar


Características de los conejos como mascotas

Los conejos se han convertido en una mascota diferente para muchas personas. Su aspecto despierta ternura y hace que vean en este animal una alternativa a las mascotas más tradicionales. Pero como siempre advertimos, los animales son seres vivos y tienen sus necesidades, las cuales hay que tener en cuenta.

En algunos casos, la idílica relación que se ha formado en la fantasía de la persona tiene poco o nada que ver con la realidad: el conejo tiene una jaula que hay que limpiar muy a menudo ya que huele mucho; no puede convivir suelto en nuestro cuarto ya que orinará y defecará por todas partes, salvo casos en que se hayan empleado muchas horas para enseñarle a utilizar una bandeja higiénica y además son animales muy propensos a los accidentes domésticos dada su costumbre de mordisquear todo aquello que encuentran incluidos cables eléctricos.

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El carácter del conejo

A cada una de las numerosas razas de conejos se les atribuyen unas características determinadas. Unas tienen fama de cariñosas mientras que otras son generalmente más nerviosas y activas. Pero en definitiva, al final va a depender de cada conejo y también de la relación que establezcamos con él.

No debemos de olvidar que el conejo no es un animal acostumbrado a vivir con el hombre como mascota y por tanto no tiene el comportamiento del perro tras siglos y siglos de convivencia con humanos. Lo normal es que se muestren tímidos y recelosos, por lo que tendremos que ganarnos su confianza poco a poco. Una vez que se acostumbran a nosotros sorprende ver que a la mayoría les gusta jugar y buscan los mimos y caricias aunque no se sientan excesivamente a gusto con muestras de cariño excesivas o  al tomarlos en brazos. Esto es debido a que en la naturaleza, el estar elevados los expone al peligro de ser vistos y atrapados por sus depredadores y por tanto lo interpretan como algo a evitar.

A pesar de su aspecto de muñecos los conejos adultos tienen bastante carácter y pueden ser tan cabezotas como el gato más testarudo. Por eso es todo un desafío aprender a conocer a nuestro conejo y descubrir las formas de interactuar con él que mejor resultan.

Es posible educarlos

En el tema de la educación, los conejos pueden aprender diferentes cosas…si están dispuestos a ello. Debemos de ser muy pacientes ya que si logramos que el conejo utilice su bandeja, será mucho más sencillo limpiar su jaula y podrá disfrutar de más momentos suelto al no temer que nos ensucie toda la sala.

Para ayudarnos a que no se acerque a determinados lugares hay sprays  que con su olor evitan que el conejo se acerque a cables o lugares peligrosos. Pero no son infalibles al cien por cien, siendo preferible prevenir de otras maneras.

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¿Cómo actuar si me encuentro un gatito en la calle?

Con  los gatitos de la calle hay que pensar mucho antes de actuar. Lo primero que debemos de tener claro es que el gato no está cien por cien domesticado, como ocurre con el perro. El gato lleva siglos viviendo con el hombre, pero siempre ha convivido con cierta independencia conservando gran parte de su instinto salvaje. Por este motivo son capaces de vivir en la calle y, aunque es cierto que no es la mejor opción para ellos, incluso  llevan a cabo una labor muy importante en el control de roedores.

Además, los gatos se reproducen con una gran rapidez, por eso muchas protectoras tratan de conseguir ayudas para esterilizar a los mininos de las colonias callejeras, ya que en algunos casos pueden llegar a convertirse en una auténtica plaga. La gran cantidad de gatos existentes en las calles hace imposible que las protectoras puedan hacerlo si no es con ayuda, tanto económica como de medios humanos, de las autoridades.

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Estas consideraciones previas son necesarias para entender los consejos se dan a las personas que encuentran un gatito en la calle y que para alguien ajeno al trabajo con animales podrían incluso parecer crueles si no se explican convenientemente.

Pasos a dar al encontrarnos con un gatito

Si se trata de un gatito muy pequeño, lactante, debemos de pensar que la madre estará seguramente cerca. Si el animal se encuentra en una vía transitada o zona peligrosa debemos de dejarlo en lugar seguro pero cercano y comprobar si aparece la madre. Esto es preferible hacerlo alejados del minino, pero de forma que podamos observar lo que sucede.

Un gatito lactante es preferible que esté con su madre, con la que seguramente tenga más posibilidades de crecer que con alimentación artificial. Cualquier persona que haya rescatado gatitos en edad de mamar sabe lo difícil que es su crianza.

Cuándo rescatar a un gatito de la calle

Un gatito de la calle, sea cría o adulto, solo se debe de rescatar en los siguientes casos:

  • Que su madre no acuda a buscarlo. Quizás se haya alejado demasiado o la gata haya sido víctima de un atropello o una agresión y se haya visto obligada a huir. Un gatito lactante no saldrá adelante solo y necesitará de ayuda.
  • Que se trate de un animal herido o con síntomas de enfermedad clara. En este caso necesitará atención médica y una vez restablecido el personal de la protectora evaluará la conveniencia de darlo en adopción o de devolverlo a su colonia, ya que ni todos los gatos son perceptibles de adopción ni es posible, como hemos dicho, rescatar a todos.
  • Que el gato sea muy sociable, dando claras muestras de que es un gatito que quizás haya escapado de una casa y se encuentre perdido. Cuidado, si el gato está en perfecto estado, no se muestra desorientado y se le ve perfectamente cuidado es posible que sea de una casa de los alrededores. Un gato perdido suele mostrarse asustado y puede maullar lastimosamente pidiendo ayuda. En estos casos se debe de tratar de encontrar a los dueños con carteles o mediante las redes sociales.

Cómo recoger a un gatito de la calle

Un gato de la calle, incluso uno fugado de casa, puede mostrarse agresivo si tratamos de atraparlo. Los mordiscos y arañazos de un gato son altamente infecciosos y pueden causarnos problemas.  Lo mejor  es pedir un trasportín para animales y, ayudados por otra persona,  tratar de obligarlo a entrar utilizando una manta vieja, por ejemplo, para empujarlo suavemente a su interior.

Frecuentemente, no podremos ni acercarnos al animal, pero si por algún motivo deseamos atraparlo lo más conveniente es solicitar una jaula trampa en una protectora. Se trata de una jaula que se deja en un lugar frecuentado por el animal con la puerta abierta y en cuyo interior se deposita comida, lo más olorosa y atractiva posible para el gato. Al entrar a comerla, la puerta se cierra y el gato queda atrapado en su interior. Es la forma más segura de rescatar a un animal de la calle.

Otra opción consiste en pedir ayuda a los voluntarios de la protectora, que con su experiencia  podrán cazar al gato causándole el menor trauma y con el mínimo riesgo para ellos.

Imagen By Zarateman (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

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El papel de las casas de rescate en las protectoras de animales

Las protectoras de animales rescatan a muchas mascotas abandonadas y tratan dentro de sus posibilidades de darles los mejores cuidados. Sin embargo, es muy difícil dar toda la atención que necesitan animales con necesidades especiales: perros o gatos que se están recuperando de una operación y precisan una gran tranquilidad y tratamientos de rehabilitación; animales con problemas de socialización que precisan de alguien que los eduque; incluso algunas mascotas  acostumbradas al calor de un hogar se niegan a comer y se dejan morir al llegar a los refugios.

Algunos voluntarios hacen una estupenda labor al encargarse temporalmente de estos animales, consiguiendo que se recuperen y sean totalmente aptos para ser adoptados o que esperen su hogar definitivo en una casa.

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Requisitos de una casa de rescate

Evidentemente, cuando hablamos de ser casa de rescate y de los requisitos necesarios no nos referimos a la casa en sí, sino al hogar en su conjunto, tanto lo que se refiere al espacio físico cómo a las personas y otras mascotas que lo conforman.

Los requisitos para ser casa de rescate son los mismos que para tener una mascota, es decir: tener muchas ganas de hacernos cargo de un animal de forma temporal y disponer del espacio y del tiempo necesario para ello. En el caso de que vivamos con más personas estas deben de estar de acuerdo y ,si tenemos otras mascotas, debemos de asegurarnos de que es posible su convivencia.

Algunas personas que comienzan siendo casa de rescate acaban adoptando a la mascota, pero este no tiene por qué ser el objetivo final. Es cierto que en algunos casos el humano prefiere ser casa de rescate antes que adoptante para probar si lo que espera de un animal y de la convivencia con el mismo se corresponde con la experiencia real y tras un periodo de prueba deciden adoptar. Pero otros nunca se quedan a ningún animal y van ayudando a diferentes mascotas a conseguir su hogar definitivo, ya sea porque no pueden comprometerse de forma permanente ya sea porque prefieren ayudar de ese modo.

Se puede ser casa de rescate para periodos de tiempo cortos, como es el caso de una recuperación tras una operación. Esta es una opción que habitualmente prefieren personas que, por su ritmo de vida, no pueden comprometerse por largos periodos de tiempo o que quieren evitar encariñarse en exceso. Otra opción es comprometerse a cuidar al animal por tiempo indeterminado porque que no se adapta al refugio.

En este último caso hay que ser muy conscientes de que llegará la separación ya que, como hemos dicho, es muy fácil encariñarse con el animal y sufrir al despedirnos, por lo que es importante estar psicológicamente preparados. El adoptante no tiene por qué estar dispuesto a comunicarse con nosotros para que sepamos cosas de nuestro antiguo rescatado (aunque sí está obligado a hacerlo con la protectora si así figura en el contrato de adopción). En estos casos lo mejor es quedarnos con la idea de que la separación no es algo triste, sino que es una victoria: hemos logrado el objetivo de encontrar un buen hogar para ese animalito.

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